Yo no soy cazador, pero ante un viaje regalado por mi compañero, me dispuse a disfrutar de unos días de asueto por Sudáfrica. Como dice el refrán; “a caballo regalado, no le mires el diente”.
21 de Julio
Llegamos al aeropuerto de Phalaborwa, que se encuentra a una hora de camino de nuestro destino. Hoedspruit se encuentra al nordeste de Sudáfrica, lindando con el Parque Nacional Kruger.
En el aeropuerto nos estaban esperando Ivonne y Cristiane. Ivonne es la mujer de Rocco, el cazador profesional y dueño de “Roc Safaris” la finca donde mi compañero iba a cazar.
Al llegar al “Lodge”, un conjunto de negritas, uniformadas al estilo de “lo que el viento se llevó”, nos dedicaron una grata canción de bienvenida.
Mi compañero es un fumador crónico, que no recibió de buen agrado la orden de Ivonne de que estaba prohibido fumar en las habitaciones. Cuando la anfitriona observo que mi compañero no se tomaba en serio la prohibición, empezó a chillar de muy malas maneras, que estaba prohibido y penado por el gobierno sudafricano.
Yo pensé para mis adentros, pobre desgraciada, si va a fumar, ya se lo prohíba el mismisimo “Papa”.
Nos fuimos a nuestras habitaciones, que son unas cabañas a 1 kilómetro del Resort principal. La decoración es de estilo étnico africano muy logrado y bastante confortable.
No tuvimos tiempo apenas para tomar una ducha, ya que la cena es a las 19. Horas.
La calidad de la comida durante toda nuestra estancia fue óptima.
Después de la cena, nos fuimos a descansar a nuestras habitaciones, ya que después de 18 horas de viaje, nos encontrábamos bastante cansados y la jornada de caza del día siguiente comenzaba a las 6 de la mañana.
















